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Un espacio de educación viva en la naturaleza donde los niños de 2 a 6 años puedan crecer y aprender, con respecto a sus necesidades y en armonía y estrecho contacto con la naturaleza.

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Butsènit d’Urgell, Montgai, Lleida, , España ES

Inicio
Final
Corrientes pedagógicas
Enfoques temáticos
Nivel socio-económico ⧼rv-experiencia:respuesta-⧽
Social context ⧼rv-experiencia:respuesta-⧽
Cantidad de participantes 0
Nivel educativo y etario Pre-escolar / Inicialinicial
Tipo de organización ⧼rv-experiencia:respuesta-⧽
Tipo de gestión ⧼rv-experiencia:respuesta-⧽
Tipo de educación ⧼rv-experiencia:respuesta-⧽
¿Ofrece certificación oficial/formal? ⧼rv-experiencia:respuesta-⧽
¿Es arancelada? ⧼rv-experiencia:respuesta-⧽
¿Tiene fines de lucro? ⧼rv-experiencia:respuesta-⧽
⧼rv-experiencia:info-voluntariadol⧽ No
¿Es un proyecto virtual o en línea? No

Características

Basado en el aprendizaje activo, autónomo y vivencial, los niños son protagonistas de sus aprendizajes a partir de la experiencia y el juego libre y espontáneo. Acompañamiento consciente de los procesos de vida desde el respeto hacia los niños, sus necesidades, ritmos e intereses. Inspirada en las escuelas al aire libre del norte de Europa, desde un acompañamiento respetuoso de los niños, se da mucho valor al juego espontáneo en entornos naturales como forma de aprendizaje y de crecimiento personal y colectivo. También se orienta hacia una manera de acercarse a la ecología desde la propia vivencia creando mayores vínculos y más conciencia de nuestras acciones hacia el medio. En nuestro proyecto educativo cada día vamos al bosque (o campo), llueva o haga sol ya que, según dicen los nórdicos, no hay mal tiempo sino ropa inadecuada. Tenemos un refugio de donde salimos y donde nos quedamos cuando hace muy mal tiempo.

Fundamentos teóricos

Respecto a las necesidades reales y acompañamiento respetuoso

Para nosotros la educación es acompañar los procesos de vida de los niños respetando las necesidades auténticas.

Gran parte del conocimiento en el que nos basamos es de base pikleriana y de la escuela activa de Rebeca Wild. Abordamos los diferentes aspectos del desarrollo en la infancia, tanto la cuestión del Movimiento Libre (desarrollo motor autónomo) como la cuestión de la Autonomía, el Juego Libre y espontáneo, pasando por todos los momentos de Cuidado Cotidiana (higiene, comida y sueño) , la forma de relacionarnos, comunicarnos y establecer vínculos y diálogos de forma eficaz así como la cuestión de los Conflictos, la gestión de Emociones y Sentimientos, los Límites, la Autoridad y el papel del adulto en el acompañamiento.

Entendemos que los niños deben poder desarrollar a través del movimiento y la experimentación libre, en un entorno adecuado y con adultos dispuestos a no intervenir su movimiento, logrando así un desarrollo psicomotriz óptimo. El desarrollo motor surge de manera espontánea, el adulto sólo acompaña. El adulto no "enseña" movimientos ni ayuda a realizarlos, los niños se mueven y se desarrollan regidos por su propia iniciativa.

Se ofrece un espacio, materiales y entornos para que los niños puedan decidir la actividad, el movimiento, el juego que deseen desarrollar en cada momento. Al mismo tiempo, se pone énfasis en el elaborado sistema de cuidado diario y atención individualizada de mucha calidad para que los niños puedan realizar por sí mismos y cuando lo elijan las actividades cotidianas con libertad y seguridad. Con el tiempo necesario y un entorno respetuoso con el ritmos vitales de cada persona, ésta es quien marcará el propio hilo conductor de su vida. De esta manera, ni el espacio ni los adultos acompañantes anticiparán con movimientos, objetivos o propuestas educativas determinadas. Es pues, que se parte del deseo interno de conocer y experimentar los propios procesos de vida.

Una psicomotricidad que dará confianza, espontaneidad, creatividad y libertad contribuyendo al desarrollo integral del niño. La no intervención da como resultado un desarrollo de las capacidades psicomotrices más natural y diferente al que tienen los niños que sí han sufrido esta interferencia.

Dejar que el niño se mueva libremente no significa no tener contacto con él. Al contrario, Pikler defiende la importancia de una inclinación afectiva sólida, lo que ella llama una relación afectiva privilegiada, como base para todo lo demás. Una relación basada en el respeto a los niños ya sus ritmos y necesidades, que no imponga las cosas, sino que haga que fluyan. Para ello, es importante hablar y anticipar en todo momento todo lo que haremos con ellos y esperar a que estén preparados para hacerlo.

Juego libre o juego espontáneo

El principal catalizador del desarrollo de los niños, especialmente en los primer septenio, es el juego. Jugando el niño se descubre a sí mismo, desarrolla su personalidad y autonomía, asimila y aprende lo que vive, se adapta al mundo que le rodea, revive sus experiencias y descarga tensiones. Es la forma que tienen de descubrir, experimentar, explorar, crear ...

El juego es una necesidad biológica, psicológica y social de los niños, es una actividad elegida libremente (individual o en grupo) dirigida por los propios niños y que estos desarrollan por motivaciones intrínsecas.

Los niños y niñas tienen derecho a la educación y también tienen derecho al juego. En la actualidad, no se da suficiente valor al juego, como muchas otras necesidades de la infancia. No se sabe cuando se aprende jugando, pero se sabe que los aprendizajes más importantes se hacen de esta manera.

El juego es una emoción, y si no hay emoción no hay juego. Jugar no es entretener, los niños no necesitan que los entretengamos, necesitan que les dejamos libertad para probarse, medirse y jugarse. Y por eso, el papel del adulto acompañante ante el juego es el de velar por un entorno seguro pero rico.

Naturaleza

Creemos que la naturaleza es el ambiente que mejor puede satisfacer las necesidades de desarrollo de los niños de las etapas 0-3 años y la de 3 a 7-8 años.

Educar en la naturaleza, abarca una inmersión en la naturaleza desde una relación de cuidado y respeto mutuo. Una actitud biocéntrica con un sentimiento de agradecimiento y cuidado por todo lo que ofrece esta relación.

La infancia temprana es especialmente sensible a la naturaleza, para que los niños se identifican con ella de una manera holística, integrada, se sienten parte de ella. Nada les produce tanto placer como estar fuera y poder zambullirse con todos los sentidos en el que la naturaleza les ofrece (Kellert & Wilson 1993, Kahn 1997, Kellert & Kahn 2002).

La naturaleza ofrece espacios de calidad para el movimiento y la percepción sensorial, difíciles de reproducir en otro tipo de emplazamientos. Aunque no es necesario buscar escenarios grandiosos, porque el interés de los niños en estas edades está en la escala micro, en el que tiene lugar al alcance de su mano, es importante proveerlos de un espacio natural el menos manipulado posible. El contacto frecuente o casi permanente con la naturaleza, como es en la Escuela Bosque El Saúco, genera un sentido de identidad y pertenencia a ella que es difícil de conseguir con visitas esporádicas. Esto se traduce de manera casi inmediata en actitudes y comportamientos de respeto al entorno, casi sin necesidad de explicación o mediación por parte de las personas adultas acompañantes. Vivenciando el contacto con la naturaleza mantenemos la conexión con nuestro interior,

Además, este contacto prolongado y habitual con la naturaleza provee a los niños de experiencias sensoriales intensas, profundas y gratificantes a la larga. La información que les llega a través de todos los sentidos es coherente, consistente y llena de matices y sutilezas, imprescindible a la hora de integrar la información al cerebro. Todo ello permite un mayor autoconocimiento de su cuerpo y lo que éste les permite hacer. Los infinitos matices de formas, colores, tamaños y materiales, hace que los niños se hagan más sensibles a la belleza y se sienten en armonía con el entorno y consigo mismos (Hueso, 2012).

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